Mantener los electrodomésticos limpios no solo mejora la apariencia de la cocina: también ayuda a que trabajen mejor, consuman menos energía y duren más tiempo.
El bicarbonato de sodio y el vinagre blanco son dos aliados económicos para retirar grasa, olores y residuos, siempre que se usen con cuidado y no como sustituto de las indicaciones del fabricante.
La regla básica es sencilla: no conviene mezclarlos como fórmula principal. Al juntarse, hacen espuma, pero pierden parte de su capacidad de limpieza. Lo mejor es usarlos por separado.
En la nevera, el bicarbonato ayuda a neutralizar olores. Se puede usar una pasta ligera con agua para limpiar charolas, paredes interiores y compartimentos, evitando mojar controles eléctricos.
El vinagre blanco diluido sirve para repasar superficies internas, siempre después de retirar alimentos y desconectar el aparato si se hará una limpieza profunda. También conviene revisar sellos de las puertas.
En el microondas, un recipiente con agua y un poco de vinagre puede calentarse por pocos minutos para ablandar grasa y restos de comida. Después, basta pasar un paño húmedo.
La lavadora requiere atención especial en el cajón del detergente, el tambor, el filtro y las gomas. El bicarbonato ayuda con olores; el vinagre debe usarse con moderación para no afectar piezas de goma.
En el horno, el bicarbonato mezclado con poca agua puede aplicarse sobre grasa pegada. Tras dejarlo actuar, se retira con paño húmedo. El vinagre puede ayudar al enjuague final.
Para ahorrar energía, conviene no abrir la nevera constantemente, lavar cargas completas, limpiar filtros, no sobrecargar aparatos y mantener puertas, empaques y ventilas en buen estado.



