México redujo su gasto militar en 33 por ciento durante 2025, una de las caídas más pronunciadas registradas en el mundo durante ese año, para quedar en 13,600 millones de dólares. El recorte coloca al país en dirección opuesta a la tendencia global, que vive su ciclo de rearme más intenso en décadas.
El contraste con el panorama internacional no podría ser mayor. El gasto militar mundial alcanzó 2.887 billones de dólares en 2025, el undécimo año consecutivo de crecimiento y el nivel más alto jamás registrado, equivalente a 2.5 por ciento del producto interno bruto global, la proporción más elevada desde 2009.
La caída mexicana resulta todavía más llamativa por lo que la precedió. Apenas un año antes, en 2024, el gasto militar del país había aumentado 39 por ciento hasta los 16,700 millones de dólares, impulsado principalmente por mayores recursos para la Guardia Nacional y la Marina, en el marco de una respuesta gubernamental cada vez más militarizada frente al crimen organizado.
Es decir, en el lapso de dos ejercicios fiscales, el presupuesto de defensa mexicano describió una montaña rusa: un salto histórico seguido de un desplome que borró la mayor parte de ese incremento y dejó el gasto por debajo incluso de los niveles previos al aumento.
En proporción al tamaño de su economía, México se mantiene entre los países que menos recursos destinan a defensa en todo el hemisferio. Con datos del periodo 2023-2024, su gasto militar equivalía a apenas 0.5 por ciento del PIB, el mismo nivel que Argentina y menos de la mitad del promedio latinoamericano.
Para dimensionar esa cifra: Estados Unidos destina 3.1 por ciento de su economía a defensa, Colombia 3.2 por ciento, Rusia 7.5 por ciento, y los miembros de la OTAN acordaron en 2025 elevar su objetivo colectivo a 5 por ciento del PIB hacia 2035. México opera con una fracción mínima de esos parámetros.
El recorte mexicano tampoco es un caso aislado en su región, aunque sí el más pronunciado entre las economías grandes. El gasto militar de América Latina en su conjunto cayó 6.3 por ciento en 2025, hasta los 72,000 millones de dólares, consolidándose como una de las regiones que menos invierte en defensa en el mundo.
Aun así, dentro de ese panorama regional a la baja hubo excepciones notables. Brasil, el peso pesado latinoamericano en la materia, aumentó su gasto 13 por ciento hasta 23,900 millones de dólares, ensanchando la brecha con México, que pasó de ser el segundo mayor gastador de la región a competir de cerca con Colombia, que erogó 14,500 millones.
Con estas cifras, México ocupa el lugar 30 entre los 40 países con mayor gasto militar del mundo, una posición que contrasta con el tamaño de su economía —entre las 15 mayores del planeta— y con los desafíos de seguridad interna e internacional que enfrenta el país en la actualidad.



