La Universidad Nacional Autónoma de México suspendió el 24 de julio la entrega de documentos e inscripciones de primer ingreso a licenciatura, luego de que los resultados publicados el 17 de julio mostraran puntajes fuera de todo patrón histórico en el primer concurso de selección aplicado completamente en línea. Alrededor de 22 mil estudiantes que ya tenían lugar entre los 158,712 sustentantes quedaron en el limbo, a dos semanas del arranque del semestre.
El detonante fueron los números. En Médico Cirujano, nueve aspirantes lograron puntaje perfecto en un solo ciclo, cuando en 2021 ninguno rebasaba los 70 aciertos. El 30% de quienes concursaron por Medicina superó los 100 aciertos, contra 9% del año anterior. El puntaje mínimo de ingreso a esa carrera saltó de 117 a 120, y en Ciencias de la Comunicación pasó de 98 a 109. El análisis que encendió la mecha lo publicó en TikTok Luis Ángel Maciel, estudiante de doctorado en Biología Experimental, quien además documentó un alza inusual de exámenes con cero o menos de diez aciertos: perfiles que, según planteó, se inscribieron nada más para extraer preguntas.
El cómo estaba a la vista de cualquiera con celular. Semanas antes de la aplicación, TikTok ya funcionaba como manual: cámaras de 360 grados, audífonos negros escondidos bajo el cabello y ChatGPT corriendo en un segundo monitor fuera del encuadre, con tutoriales paso a paso. El método más difundido consistía en girar la webcam 180 grados para que el sistema de vigilancia enfocara al aspirante mientras otra persona, contratada, resolvía la prueba frente a la computadora. También circularon el uso de Discord para compartir pantalla y que un tercero dictara respuestas en tiempo real, y el cálculo de los puntos ciegos de la cámara para colocar un celular, una tableta o un monitor adicional.
Junto a la trampa individual operó un mercado. Como el examen se aplicó en fines de semana distintos y horarios escalonados entre el 23 de mayo y el 10 de junio, quienes presentaron primero filtraron reactivos a quienes iban después, en grupos de WhatsApp y Facebook: unas preguntas gratis como anzuelo y pago para el paquete completo, con cobros que llegaron a 50 mil pesos por «garantizar» el ingreso. Modelos como ChatGPT, Gemini, Claude y Copilot se usaron directamente para contestar, y varios aspirantes lo presumieron en redes sin reservas.
La vigilancia estaba subcontratada. La Dirección General de Administración Escolar otorgó en marzo un contrato por adjudicación directa a Territorium Life, con un piso de 40.7 millones de pesos y un techo de 101.7 millones; por el tramo de licenciatura la Universidad pagó 41 millones 868 mil 156 pesos. El anexo técnico fijó al menos 20 mecanismos de seguridad: identificación fiable del sustentante, reconocimiento facial y de voz, validación continua de identidad durante toda la prueba, credenciales únicas y un bloqueo que impidiera el acceso simultáneo al mismo examen desde varios dispositivos. A ello se sumaban el bloqueo de aplicaciones externas, la desactivación de copiar y pegar, el impedimento para proyectar la pantalla y el resguardo de los reactivos.
La adjudicación no pasó por concurso. El contrato se asignó por excepción a la licitación pública, avalada por el Comité de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios de la propia UNAM, a una empresa constituida en 2012 con domicilio en Guadalupe, Nuevo León, encabezada por Carlos Guillermo Elizondo Ancer y Gerardo de Jesús Sáenz González. Si la Comisión Técnica acredita incumplimiento en alguno de los 16 puntos contractuales de licenciatura, la sanción sería de 4 millones 180 mil pesos: el 10% de lo pagado por ese servicio. La cifra es, en los hechos, una décima parte del costo del tramo.
El punto más incómodo es el reconocimiento tardío de las anomalías. El 16 de julio, un día antes de publicar resultados, la Universidad informó que se cancelaron las pruebas del 2% de los aspirantes por conductas contrarias a la convocatoria y a la Legislación Universitaria, sin dar detalles ni anunciar acciones: 1,117 exámenes bloqueados. Es decir, la institución ya tenía evidencia de trampa antes de difundir los puntajes, pero la trató como incidencia administrativa y no como señal de un problema sistémico. Meses antes, consultada por verificadores, la DGAE había sostenido que el sistema de proctoring con IA funcionaba bien y que se trataba de un examen auditado y notariado.
Las alertas previas tampoco movieron la aguja. En noviembre de 2025 la UNAM aplicó su primer examen en línea de licenciatura para el SUAyED y lo declaró concluido con total éxito y sin problemas técnicos; poco después, aspirantes al bachillerato en línea reportaron fallas de plataforma y un chat de soporte que nunca respondió. Ninguno de esos episodios derivó en un rediseño del modelo antes de exponerlo a 158 mil sustentantes del sistema escolarizado.
La respuesta institucional llegó por etapas. El 6 de julio la Universidad presentó denuncia penal contra personas y empresas que vendieron servicios fraudulentos a las familias; el 21 de julio el rector Leonardo Lomelí ordenó un informe y la integración de una comisión técnica; el 24 congeló inscripciones; y el 27 instaló el grupo revisor, con 15 especialistas y un secretario técnico. En su mensaje en video, Lomelí no asumió responsabilidades por las fallas y sostuvo que todas las opciones están sobre la mesa. La Comisión, presidida por Eduardo Bárzana García, informó el 28 de julio que formulará su recomendación esta misma semana, mientras la Universidad desmintió un comunicado apócrifo que daba por hecha la reposición del examen.
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum planteó que debe esclarecerse si el fraude involucró a la empresa contratada o si fue conducta individual de algunos estudiantes, y aclaró que el Gobierno federal solo intervendrá con apoyo técnico si la Universidad lo pide, y que será la UNAM quien decida si presenta más denuncias penales.
En la calle, el cálculo es otro. Cientos de aspirantes rechazados se concentraron el lunes frente a la Torre de Rectoría con un pliego petitorio para exigir el regreso al examen presencial y la investigación de quienes usaron IA. Entre ellos, casos como el de Ángel Stef: tercer intento por Odontología, 102 aciertos —arriba del corte del año pasado— y fuera, porque el mínimo trepó a 112. En grupos de Facebook, dijo, se topó con usuarios que admitían la trampa sin rodeos.
Para los aspirantes en espera, el calendario aprieta: el semestre 2027-1 está programado para iniciar el 10 de agosto, y quienes ingresaron por Pase Reglamentado —cerca de 28 mil— conservan su asignación sin trámite pendiente. El resto depende de lo que dictamine la Comisión. El precedente, en todo caso, ya está sentado para el sistema universitario mexicano: la evaluación remota masiva exige candados que sobrevivan a la creatividad de quien la presenta desde su recámara.



