Durante años ha existido la creencia de que los perros de raza pura son más propensos a desarrollar enfermedades que los mestizos debido a la selección genética utilizada para preservar sus características físicas y de comportamiento. Sin embargo, una nueva investigación realizada por especialistas de diversas universidades e instituciones de Estados Unidos sugiere que la realidad es mucho más compleja.
El estudio, basado en información de 27 mil 541 perros, concluyó que no existe una relación tan directa entre pertenecer a una raza pura y padecer más enfermedades. En cambio, los investigadores encontraron que cada raza presenta predisposiciones específicas hacia determinadas afecciones, mientras que, en términos generales, las diferencias con los perros mestizos no son tan marcadas como se pensaba.
La investigación utilizó datos del Dog Aging Project (DAP), un proyecto científico dedicado a estudiar el envejecimiento de los perros en Estados Unidos. Gracias a esta amplia base de datos, los especialistas pudieron identificar las 10 enfermedades más frecuentes en las 25 razas caninas más representadas dentro del proyecto, entre ellas labrador retriever, golden retriever, pastor alemán, caniche, chihuahua, beagle, bóxer, husky siberiano, gran danés y dóberman, entre muchas otras.
Uno de los hallazgos más importantes fue que los problemas dentales representan la principal amenaza para la salud de los perros, independientemente de su raza. Los cálculos dentales o acumulación de sarro aparecieron entre las diez enfermedades más comunes en 24 de las 25 razas analizadas, mientras que las extracciones dentales figuraron entre los procedimientos veterinarios más frecuentes en 21 razas.
Los investigadores también identificaron que las fracturas dentales forman parte de los problemas de salud más habituales. En algunas razas, como el chihuahua, la incidencia es especialmente alta: alrededor de un tercio de los ejemplares presenta sarro y casi la mitad ha requerido la extracción de uno o más dientes.
A partir de estos resultados, los especialistas destacaron la importancia de mantener una adecuada higiene bucal en los perros mediante limpiezas y revisiones veterinarias periódicas. De acuerdo con el estudio, un buen cuidado dental podría contribuir a mejorar la calidad de vida e incluso aumentar la esperanza de vida de los animales.
Después de los problemas bucales, las lesiones por mordeduras y otros traumatismos ocuparon el segundo lugar entre las afecciones más frecuentes. Este tipo de lesiones estuvo presente en 23 de las 25 razas estudiadas e incluyó heridas por peleas entre perros, uñas desgarradas, laceraciones y fracturas óseas.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue que estas lesiones aparecieron con una frecuencia similar tanto en perros pequeños como en razas medianas, grandes y gigantes. Esto contradice la creencia de que los perros de menor tamaño son quienes corren un mayor riesgo de sufrir ataques de otros canes.
La investigación también identificó otras enfermedades comunes. En cuarto lugar apareció la giardiasis, una infección causada por el parásito Giardia, que puede adquirirse al consumir agua o alimentos contaminados. Entre sus principales síntomas destacan la diarrea, los vómitos, la pérdida de peso y el dolor abdominal.
La osteoartritis ocupó el quinto lugar. Se trata de la enfermedad articular más frecuente en perros adultos y de edad avanzada, caracterizada por el desgaste progresivo del cartílago, la aparición de dolor y la disminución de la movilidad.
Las alergias estacionales, las infecciones de oído, los soplos cardíacos y las cataratas completaron la lista de las diez afecciones médicas más frecuentes detectadas durante el estudio.
Uno de los objetivos centrales de la investigación fue determinar si realmente los perros con pedigrí presentan más enfermedades que los mestizos. Los resultados sorprendieron a los especialistas.
El análisis mostró que el porcentaje de perros que nunca habían presentado alguna enfermedad a lo largo de su vida fue ligeramente superior entre los ejemplares de raza pura, con un 22.3 %, frente al 20.7 % registrado en los perros mestizos.
Asimismo, aunque 23 de las 25 razas estudiadas presentaron una mayor prevalencia de al menos una enfermedad específica en comparación con otras razas puras, esto no significa que, en conjunto, los perros de pedigrí sean menos saludables.
De hecho, cuatro razas —el pastor ovejero australiano, el boyero australiano, el bóxer y el husky siberiano— no mostraron diferencias significativas en la frecuencia de las diez enfermedades más comunes respecto al resto de perros de raza. Además, el pastor ovejero australiano y el husky siberiano fueron las razas con la mayor proporción de ejemplares que nunca habían padecido alguna enfermedad durante su vida.
Los investigadores subrayan que estos resultados deben interpretarse con cautela, ya que la información proviene de una población general de perros que, en muchos casos, no había requerido atención veterinaria especializada. Esto representa una diferencia importante respecto a estudios anteriores, que se basaban únicamente en registros clínicos de hospitales veterinarios y podían sobreestimar la frecuencia de ciertas enfermedades.
En conjunto, el estudio ofrece una visión más amplia sobre la salud canina y sugiere que el riesgo de desarrollar enfermedades depende más de las características particulares de cada raza, así como de factores ambientales, los cuidados preventivos y el estilo de vida del animal, que del simple hecho de ser un perro de raza pura o mestizo.



