La contingencia ambiental iniciada el 2 de marzo tras el derrame de hidrocarburo en Pajapan, al sur de Veracruz, registra un nuevo nivel de complejidad con la llegada de sargazo contaminado a las costas de Alvarado. En Playa Salinas, un censo preliminar indica que entre 150 y 200 pescadores han cumplido un mes sin realizar capturas comerciales debido a la presencia de crudo en la columna de agua y la arena.
La red de afectación se extiende por 9 playas clave del Golfo de México, incluyendo Las Barrancas, Mata de Uva, Playa Azul, El Mulato, El Nanche, El Canal, Camaronera y Arbolillo. Los reportes técnicos de las cooperativas señalan que, aunque se han realizado labores de limpieza, la tasa de reposición del contaminante supera la capacidad de retiro manual.
Jairo Salgado Hernández, integrante de la Cooperativa El Jurel, reportó que el sector ha tenido que migrar a actividades como la albañilería y el comercio informal para solventar la pérdida de ingresos. Esta parálisis productiva impacta directamente la cadena de suministro de productos marinos hacia el Puerto de Veracruz.
En términos financieros, el apoyo gubernamental de 15 mil pesos anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido calificado como insuficiente por los gremios pesqueros. Los trabajadores argumentan que dicha cifra no cubre los gastos operativos ni la canasta básica de una familia promedio durante los 30 días que ha durado la emergencia.
Expertos ambientales advierten que la mezcla de hidrocarburo con sargazo dificulta las labores de saneamiento, ya que el material orgánico absorbe el crudo, convirtiéndose en un residuo peligroso de difícil manejo. Hasta el momento, no se ha emitido un cronograma oficial para el restablecimiento de las condiciones sanitarias en la zona.
La situación en Pajapan, punto de origen del derrame, continúa bajo vigilancia, aunque el flujo de «gotas» de chapopote persiste impulsado por las corrientes marinas del norte. La pérdida económica para las cooperativas de Alvarado se estima en miles de pesos diarios por embarcación inactiva.
El sector pesquero demanda una intervención de fondo que incluya la remediación del suelo y un esquema de compensación ajustado al tiempo real de la veda forzosa causada por la contaminación industrial.