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Animales

La obesidad en mascotas ya afecta a la mitad de perros y gatos del mundo

9 de junio de 2026 · admin

La obesidad se ha convertido en uno de los problemas de salud más frecuentes entre perros y gatos en todo el mundo. Aunque muchas personas asocian el exceso de peso únicamente con una cuestión estética, los especialistas advierten que se trata de una condición que puede reducir la calidad y la expectativa de vida de las mascotas, además de aumentar significativamente el riesgo de enfermedades graves.

De acuerdo con una investigación publicada en la revista científica Animals, cerca de la mitad de los perros y gatos adultos presentan sobrepeso u obesidad. El estudio, realizado por las investigadoras Rimini Quinn y Anne Quain, de la Escuela de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Sídney, Australia, plantea que los tratamientos tradicionales para reducir el peso suelen fracasar porque se enfocan únicamente en restringir la alimentación y aumentar la actividad física, sin considerar aspectos relacionados con el comportamiento animal y la interacción con sus tutores.

El sobrepeso figura entre los diagnósticos más habituales en las consultas veterinarias. Sin embargo, en la mayoría de los casos los propietarios no acuden al especialista preocupados por el peso de sus mascotas, sino que son los propios veterinarios quienes detectan el problema durante revisiones de rutina o consultas por otros motivos.

Uno de los datos más llamativos de la investigación es que muchos programas de adelgazamiento presentan elevados índices de abandono y resultados poco satisfactorios. Incluso algunos estudios analizados mostraron que más de la mitad de los perros incluidos en planes para perder peso terminaron aumentando de peso durante el tratamiento, una situación que refleja la complejidad del problema.

Para comprender mejor las causas detrás de este fenómeno, las investigadoras revisaron numerosos estudios científicos utilizando el denominado Modelo de los Cinco Dominios del bienestar animal. Esta herramienta evalúa distintos aspectos que influyen en la calidad de vida de los animales, incluyendo la nutrición, el entorno físico, la salud, las interacciones conductuales y el estado mental.

Uno de los principales obstáculos identificados fue la llamada “ceguera de peso”, un fenómeno por el cual muchos tutores no reconocen que sus mascotas tienen sobrepeso. La revisión incluyó investigaciones que demostraron que una gran proporción de personas subestima la condición corporal de los animales, incluso cuando observan imágenes comparativas o evalúan a sus propias mascotas.

Los veterinarios utilizan habitualmente una escala denominada puntuación de condición corporal o BCS, que va del 1 al 9. En esta clasificación, el número 5 representa el peso ideal, mientras que una puntuación de 8 o superior ya se considera obesidad, al indicar que el animal supera en más de un 30 % su peso recomendado.

La revisión también confirmó que el exceso de peso afecta aproximadamente al 50 % de los perros adultos y al 45 % de los gatos adultos. Además, identificó factores que aumentan el riesgo de obesidad, como ciertas características genéticas, una elevada motivación por la comida y estilos de vida sedentarios tanto de los animales como de sus propietarios.

Los investigadores encontraron una estrecha relación entre los hábitos de los tutores y el peso de sus mascotas. De hecho, los perros cuyos propietarios tienen sobrepeso presentan más del triple de probabilidades de desarrollar obesidad. Este hallazgo refuerza la idea de que el entorno familiar desempeña un papel determinante en la salud de los animales de compañía.

Otro aspecto destacado es el aprendizaje conductual. Muchos perros y gatos desarrollan conductas insistentes para pedir comida porque en algún momento fueron recompensados por ello. Cuando los propietarios intentan reducir las golosinas o los premios, las mascotas suelen intensificar temporalmente estas conductas, un fenómeno conocido como “estallido de extinción”. Ante la insistencia del animal, muchas personas terminan cediendo, reforzando nuevamente el comportamiento.

Frente a esta realidad, las investigadoras proponen estrategias más amplias que trasciendan la simple reducción de calorías. Entre ellas destacan la realización de controles de peso frecuentes en cada visita veterinaria, el registro detallado de toda la alimentación diaria —incluyendo premios, sobras y snacks— y el uso de herramientas que estimulen conductas naturales de búsqueda de alimento.

Los llamados comederos interactivos y los juegos de enriquecimiento ambiental permiten que perros y gatos permanezcan mentalmente activos mientras obtienen su alimento de forma gradual. Estas actividades ayudan a reducir el aburrimiento, aumentan el gasto energético y disminuyen la dependencia de los premios alimenticios como única fuente de estimulación.

Asimismo, los especialistas recomiendan anticiparse a las situaciones que suelen favorecer la mendicidad. Por ejemplo, ofrecer juguetes masticables o actividades entretenidas antes de las comidas familiares puede evitar que los animales se acerquen constantemente a la mesa en busca de alimento.

La importancia de abordar este problema radica en las consecuencias que tiene para la salud. La obesidad aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas, problemas respiratorios y dolor articular, además de afectar la movilidad y el bienestar general. También se ha asociado con una reducción de la esperanza de vida tanto en perros como en gatos.

Aunque las investigadoras reconocen que aún son necesarios más estudios para determinar cuáles son las estrategias más efectivas en diferentes contextos sociales y culturales, los resultados obtenidos refuerzan una conclusión clave: combatir la obesidad en mascotas requiere comprender no solo cuánto comen los animales, sino también cómo se comportan y de qué manera interactúan con las personas que los cuidan.

La evidencia científica indica que el éxito de cualquier programa de control de peso dependerá de una combinación equilibrada entre nutrición, actividad física, bienestar emocional y educación de los tutores. Solo mediante un enfoque integral será posible reducir una problemática que ya afecta a millones de perros y gatos en todo el mundo.