martes 11 de agosto de 2026
Última horaLa noticia servida con salsa
Banner bajo menú, anúnciate aquí en Guacamole Proyect
• Paso de Cortés: el nombre náhuatl que el gobierno no eligió • Homicidios caen 51% con Sheinbaum; Gobierno endurece ofensiva contra extorsión y crimen • Diputada Rejón denuncia brecha en protección de mujeres en México • México protege el acto de informar, no a quien informa • Diputada Margarita García propone salud como pilar regional en Parlatino • Zacatecas reconfigura su identidad en el 480 aniversario con FENAZA • La reestructuración del sistema de salud en Zacatecas y su contexto • Caos vial en CDMX: tres marchas y 17 bloqueos saturan vialidades este martes
Negocios

Inversión extranjera en México: ¿por qué el récord no genera empleos?

10 de agosto de 2026 · admin

México acaba de anotar su mejor cifra histórica de inversión extranjera directa y, al mismo tiempo, su peor composición en casi una década. El país alcanzó 23 mil 591 millones de dólares de IED al primer trimestre de 2026, un crecimiento de 10.4% respecto al mismo periodo de 2025. El aplauso duró lo que tardó alguien en leer el desglose: la reinversión de utilidades representó 94.2% del total, con 22 mil 222 millones de dólares, mientras las nuevas inversiones sumaron mil 705 millones, equivalentes a 7.2%. Dicho en corto: el dinero no llegó, el dinero se quedó.

La diferencia entre esos dos conceptos no es contable, es existencial. La reinversión de utilidades es la ganancia que una empresa ya instalada decide no mandar a su país de origen. Las nuevas inversiones son capital fresco entrando por la puerta. De los 23 mil 591 millones, solo 7 de cada 100 dólares fueron por concepto de nuevas inversiones, y ese porcentaje viene cayendo. Entre 2015 y 2017 las nuevas inversiones representaban entre 20.2% y 36.3% del total; al cierre del primer trimestre de 2026 el indicador se ubica en 7.2%. ¿Qué pasó en el camino?

Pasó, entre otras cosas, que el crecimiento de las nuevas inversiones depende de con qué cifra se compare. Al comparar con las cifras actualizadas del primer trimestre de 2025, las nuevas inversiones decrecieron 26.6%, aunque frente a las cifras originales aparezcan al alza. Es la vieja mecánica del registro estadístico: los datos de IED se van actualizando en el tiempo, por lo que las cifras originales siempre resultan menores que las revisadas meses después. Comparar preliminares contra preliminares infla; comparar contra revisadas desinfla. Ambas son válidas. Solo una se anuncia en conferencia.

Ahora, ¿la reinversión es mala noticia? No. Significa que quien ya está apostando por México sigue apostando. Pero no rinde lo mismo. La reinversión de utilidades no genera necesariamente nueva capacidad productiva, nuevos empleos ni transferencia de tecnología al ritmo que lo hacen las nuevas inversiones. Es la diferencia entre remodelar la cocina y abrir una sucursal. Las dos cuestan dinero. Solo una contrata cocineros.

Y aquí es donde la película se pone incómoda, porque el capital mexicano tampoco anda de estrenos. La Inversión Fija Bruta cedió 3.13% anual en marzo y acumuló 19 meses con variaciones en contra, la peor racha desde el periodo 2018-2021, cuando la inversión se contrajo durante 28 meses consecutivos. Casi dos años de un motor apagado. Y cuando por fin encendió, lo hizo con la batería del vecino.

Ese vecino es el gobierno. En el dato más reciente, correspondiente a mayo de 2026, la inversión pública creció 19.54% anual y la privada apenas 0.19%, y la privada representa 86% del total. El desglose por sector confirma quién está empujando: el gasto público en construcción ha sido el principal sostén del crecimiento anual de la inversión fija bruta, mientras la inversión privada y en maquinaria y equipo de origen nacional permanecen rezagadas. Un motor de ocho cilindros funcionando con dos, y esos dos son prestados.

La intención empresarial va en la misma dirección. En la encuesta de expectativas empresariales del IPADE para 2026, solo 40% de los empresarios considera que es buen momento para invertir en México, por debajo del 54.4% observado en el primer semestre de 2024. Catorce puntos de erosión en año y medio. Traducido a la calle: seis de cada diez empresarios están viendo el aparador con las manos en los bolsillos.

Lo que esto cambia en tu vida tiene nombre y apellido: se llama empleo. Sin capacidad productiva nueva no hay plazas nuevas, y los números laborales ya lo reflejan. En el primer semestre de 2026 se agregaron 262 mil 628 puestos de trabajo al registro del IMSS, el segundo acumulado más bajo para un primer semestre desde 2005, solo después de 2025, excluyendo la crisis financiera y la pandemia. Y hay una señal todavía más silenciosa: el registro de patrones afiliados al IMSS cayó 2.5% anual, lo que indica una menor base de empleadores formales y reduce el potencial de generación de nuevos empleos. Menos patrones hoy son menos vacantes mañana.

También hay geografía en el asunto, y conviene checar la propia. La Ciudad de México captó casi la mitad de la inversión extranjera total, con 49.9%, seguida por el Estado de México con 8.4% y Nuevo León con 8.3%. Es decir, tres entidades concentran dos terceras partes del capital que entró al país. Si vives fuera de ese triángulo, el récord nacional te tocó de oídas. Y en el mercado laboral la brecha se repite: 14 entidades presentaron una disminución anual en el registro de puestos de trabajo ante el IMSS, con Guerrero como la mayor contracción, de 3.6% anual.

Queda un matiz técnico que conviene guardar en la cartera para la próxima discusión de sobremesa: el registro de la IED no significa que haya mayor producción del país en ese momento, porque es un flujo financiero, no una fábrica encendida. Un anuncio de inversión y una nave industrial operando pueden estar separados por tres años y varias firmas. El indicador que sí mide fierro puesto es la inversión fija bruta, y ese lleva dos años en números rojos.

El nearshoring se vendió como una mudanza masiva de plantas hacia México. Los datos del primer trimestre describen otra escena: 94.2% de la inversión extranjera vino de empresas que ya estaban aquí. Nadie se fue. Casi nadie llegó. La pregunta para llevarle a quien tengas enfrente no es si México es atractivo, sino algo más filoso: si el país lleva ocho años reteniendo al mismo capital, ¿quién está construyendo los empleos que va a necesitar el millón de personas que se suma cada año a la población?