La Ciudad de México registrará este domingo 31 de mayo de 2026 el fenómeno astronómico conocido como Luna Azul, correspondiente a la segunda luna llena dentro de un mismo mes calendario. El evento será visible a simple vista a partir de las 19:48 horas locales, alcanzando las condiciones óptimas de observación durante la madrugada del lunes, debido al desfase de los husos horarios respecto al tiempo medio de Greenwich (GMT).
El fenómeno responde a una métrica exacta de los ciclos astronómicos: mientras que los meses del calendario gregoriano constan de 30 o 31 días, el ciclo sinódico o lunación requiere estrictamente de 29.5 días para completarse. Esta diferencia de 0.5 a 1.5 días acumulados provoca que cada 2.5 o 3 años coincidan dos plenilunios en un solo periodo de 30 días.
El primer plenilunio del mes, denominado técnicamente Luna de Flores, ocurrió el pasado viernes 1 de mayo a las 19:14 horas locales. El intervalo restante de 30 días permitió que la órbita de la Luna completara su fase de iluminación total antes de concluir el mes de mayo, un evento que no se repetirá de forma idéntica en el calendario hasta diciembre del año 2028.
Adicionalmente, los datos de los institutos de astronomía locales confirman que este evento del 31 de mayo registrará una variante geométrica denominada microluna. Esto ocurre porque el satélite natural se encuentra en su apogeo, el punto de su órbita elíptica más alejado de la Tierra, situado a una distancia aproximada de 405,000 kilómetros.
Debido a esta distancia máxima, el diámetro angular de la Luna Azul de mayo de 2026 se reducirá un 14% en comparación con una superluna promedio, y su brillo registrará una disminución estimada del 30%. Estas variaciones métricas son imperceptibles para el ojo humano sin el uso de instrumentos de medición óptica especializada.
Para la observación del fenómeno en el área metropolitana de la capital, los reportes meteorológicos anticipan una probabilidad de nubosidad del 45%, típica de la transición estacional hacia la temporada de lluvias. La contaminación lumínica del Valle de México reducirá la nitidez del fondo celeste, pero no obstruirá la visibilidad del disco lunar.
Las mediciones estadísticas indican que el próximo ciclo con doble luna llena ocurrirá en un lapso de 31 meses. La recopilación de datos de observación astronómica en la capital se centralizará a través de las estaciones meteorológicas locales y los observatorios universitarios abiertos al público de forma digital.



